Halloween y su historia

     Nos encontramos en vísperas de Halloween, a tres días, por lo que es un buen momento para hablar de esta noche marcada en el calendario. En la festividad de Halloween hay mucho que esperar, desde la lluvia de ideas para los disfraces hasta el comer cantidades insondables de golosinas, dulces y chocolate. Y da igual la edad que tengas, esta festividad de origen estadounidense nunca pasa de moda.

Todos recordamos aquella época donde se preparaban máscaras, decorativos, calabazas con formas “aterradoras” y se usaban disfraces de múltiples personajes de ficción con la idea de asustar (o al menos eso nos pensábamos). Ahora nos toca vivir otra época donde la emoción de ir pidiendo caramelos o chucherías por el vecindario se la vemos a los más pequeños, recordando con anhelo aquellos días donde nos sentíamos especiales.

Pero, ¿a qué se debe esta fiesta?

Antes de nada, debes saber porque se celebra el día 31 de septiembre, o, mejor dicho, la noche del 31 de septiembre al 1 de noviembre. Todo tiene su origen en un antiguo festival celta, Samhain, donde celebraban el final del verano y el año nuevo celta, un momento en el que marca una época crucial del año cuando las estaciones cambian, pero lo que es más importante, también se creía que la frontera entre este mundo y el próximo se hacía especialmente delgada en este momento, lo que les permitía conectarse con los muertos. Esta creencia es compartida en algunas otras culturas. El nombre proviene de la contracción de All Hallows ‘evening; literalmente en castellano, «víspera de Todos los Santos».

La tradición de dar caramelos también viene de los celtas que ofrecían alimentos a las almas de sus antepasados con tal de agradarlas. Con los años evolucionó y en EEUU los jóvenes querían dulces al ir disfrazados de santos o figuras espirituales, por lo que a quien no les daba, le hacían alguna que otra broma, de ahí el famoso “truco o trato”. Y si, has leído bien, inicialmente no se disfrazaban con atuendos terroríficos ni con la idea de asustar, esta tradición nace en Irlanda, donde algunos jóvenes decidieron empezar a asustar a los vecinos para divertirse.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *