Un poco de nuestra tierra

 

Como víspera del día de Navarra, que se celebra el 3 de diciembre, queremos hablar y compartir con vosotras y vosotros, especialmente la gente que no es de Navarra, un poco de historia de nuestra comunidad.

Para quien no lo sepa, Navarra (Comunidad Foral de Navarra) se encuentra al norte de España limitando con el País Vasco, Aragón y La Rioja además de tener frontera con Francia. Tiene 272 municipios y unos 660 mil habitantes, siendo Pamplona la capital.

 En términos históricos, en la época del Imperio Romano, la zona del valle del Ebro (al sur) fue romanizada mientras que no fue así la zona del norte donde se asentaban los vascones con su propia lengua (vascuence) y cultura. Posteriormente Pompeio en el año 75 a. de C. ocupa Iruña, principal ciudad vascona, y en ella instala la población romana que llevará su nombre, Pamplona. Tras la caída de Roma, los vascones se extienden hacia zonas vecinas mientras se defendían de los visigodos que se asentaban en la península y de los francos (La batalla de Roncesvalles contra Carlomagno en el año 778 supone el freno a las pretensiones de la poderosa monarquía franca en esta parte del Pirineo). Pero no es hasta la invasión musulmana en el siglo VIII que consiguen ocupar la cuenca del Ebro en el 714 y se organizó un núcleo cristiano en Pamplona encabezado por Iñigo Arista, estableciendo la primera dinastía navarra y conformando el reino de Pamplona, posteriormente llamado Reino de Navarra. El tiempo prospera y tras conflictos con la Corona de Aragón y franceses, Navarra consiguió consolidarse y en el siglo XVIII se convirtió en uno más de los reinos y territorios de la Corona de Castilla y finalmente de la Monarquía Hispánica, estatus que conservó, gobernada por un virrey, hasta 1841, fecha en la que pasó a ser considerada «provincia foral».

El día 3 de diciembre se conmemora el día de Navarra y se honra al patrón de esta comunidad, San Francisco Javier uno de los miembros fundadores de la Compañía de Jesús además de un estrecho colaborador de Ignacio de Loyola. La celebración de esa fecha es mucho más antigua; la Diputación del Reino de Navarra adoptó como patrono a San Francisco Javier poco después de su canonización y lo juró solemnemente el 2 de agosto de 1622; las Cortes de Navarra ratificaron el juramento en 1624 y dispusieron que la Diputación acudiera todos los años a celebrar una misa solemne a la iglesia de la Compañía de Jesús en Pamplona, actualmente, esta misa, se celebra en la capilla del Castillo de Javier, una de las visitas obligadas si viajas a Navarra, lo cual os lo recomendamos enormemente.

Hay mucha más historia y relatos que contar de Navarra, ¿os gustaría seguir leyendo y descubriendo nuestra fantástica tierra?

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *